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ABAJO EL BIOPODER PATRIARCAL

Categoría: LIBERTADES

13/09/2007 GMT 1

por la contraluría social

chusantibiopoder @ 01:38

Ecuador, 2007.
año de cambios, relajos, tumultos,
pintones y batracios,
la maza, el mass media,
socialismo de siglo XXI, desigualdades caducadas en los siglos,
discursos para el recuerdo, imágenes para el olvido.
en este país lleno de pobres, se enriquece la democracia
a pokito a poko, sí,
pero con menos recursos, de los materiales al menos.
Yo, amamantada de la vieja europa, modelo democrático y social, estado del bienestar,
que no como los yanquis,
como todo va tan bien (x cierto, Aznar viene a Guayaquil :O creo q ya se extinguieron los cocodrilos en el Guayas)
no nos hace falta tener un seguimiento proactivo (esto no debe ser una paradoja) del manejo de nuestros dineros.
Llámalo socialwatch, control ciudadano, veeduría, fiscalización, contraluría, observatorio, rendición de cuentas, vigilancia ciudadana, participación social.
Si nos atrevemos a llenarnos la boca de democracia, transparencia, eficiencia, buena gestión, credibilidad en el sistema, justicia institucionalizada, el bien y el triunfo de la mayoría,
y nos tapamos los ojos ante la corrupción, la ilegitimidad de los procesos legales, el interés tras las tasas de interés, la negociación de presupuestos, la exclusión de las minorías (que juntas ¿serán otra mayoría?),
¿será que nos hemos acomodado? ¿nos habremos creído realmente que nuestro sistema funciona por sí solo, sin nuestro quehacer cotidiano, y que una buena ciudadanía es la que se informa y va a votar puntualmente? ¿democracia es delegar la toma de decisiones y quejarnos cada día en el café? ¿será que tenemos alguna responsabilidad colectiva que estamos olvidando, o cediendo a cambio de un voto??
¿de qué sirven tantas leyes si el mismo sistema que las genera es el encargado de evaluarse? Siempre lo hacen bien, claro. Ser juez y parte
es la regla del juego, especialmente si es un país desarrollado. En los otros, mejor también somos juez, que ellos solos aún no saben.
La participación se nos vende como un juego de ilusos, una pérdida de tiempo, demagogia de izquierdas. Educarse para ser una mejor ciudadanía o es inmoral o es una asignatura que una vez aprobada... ¿perpetúa el mismo modelo de ciudadanía receptora?
Si queremos avanzar, los pasos debemos darlos nosotr?s.
Si queremos "presumir", o criticar, "beneficiarnos" de la actuación pública, debemos gestarla también.
Cada vez que se aprueba una ley, un reglamento,de carácter más popular, bien que se impregnan los medios. ¿Y qué pasó después? ¿se cumplió? ¿en qué medida? el interés más sonado en darle seguimiento es el de la oposición.
Por cada ley, un mecanismo de veeluría. Ésa es la propuesta de algunos agentes sociales que hoy se ha escuchado en Guayaquil, en el conversatorio sobre Contraluría Social y la Constituyente.
Ya se hacen seguimientos de leyes como la de maternidad gratuita y asistencia a la infancia, a la ley de cuotas, auditorías de la deuda, observatorios de servicios públicos básicos, memoria ciudadana plasmando y difundiendo los procesos para q no caigan en el olvido. Se trata de darle carácter de permanencia, de estructura que pase a formar parte de la cultura política del país.

Ojalá no se olviden de su compromiso candidatos y candidatas,
pero si lo hacen, allá estará el pueblo ecuatoriano ejerciendo auténtica democracia, si es q alguna vez fue posible con este modelo económico. pero ésa es harina de otro costal.

05/09/2007 GMT 1

como me dijo una sabia el otro día....

chusantibiopoder @ 01:31

... dicen que sin tetas no hay paraíso pero...
EN TU VAGINA ESTÁ LA GLORIA!!
bendita sea!!

31/08/2007 GMT 1

agosto 2007

chusantibiopoder @ 21:26

hoy que bebo de la gente,
y del aire negro de los buses,
hoy que me trepan el sueño y el trabajo,
me kedo con la risa luchadora
de bocas que perdieron tantos dientes,
que invocan el silencio de los necios
y regalan esperanza al incrédulo.

relato de un grito silenciado

chusantibiopoder @ 21:18

Es más higiénico, más práctico, más cívico, más bello, menos incómodo.
"Bueno, vale, acepto". Dirigí mis pasos inseguros hacia la diminuta
salita, escasamente iluminada. Derrumbé pesadamente mis huesos sobre
el cuero negro, sintiendo caer el líquido caliente en mi suave,
ingenua y virgen piel... contemplando mis supurantes y sanguinolentos
poros, y antes de ceder al mareo, más civilizado que el
estrangulamiento Nooooooooooooooooooooooooo!!!!
No a esta estética,
No al dolor impuesto,
No a la cera, caliente o fría
Ni al baño maría,
No a las duras despedidas
de mi vello bello
que tanto calor me dio
durante tantos días
para que de un tirón
nos separe una tía.
Sí, a la melena suelta
Sí, al michelín vibrante
Sí, al bigote daliniano
Sí, antifemina,
Sí, a tu mano en mi mano

going to the truth

chusantibiopoder @ 21:16

Going to the truth around barefoot,

leaving those passageways back

where no one could find strength enough.

still looking up to these shadows

that never left you being you are.

simply and exciting

as touching the sand.

weary and hypnotic

as a dervish dance.

life is the routine you're building up.

late for advice

time for making up.

on the top of a hill

the old smells his tea.

"season of migrations"

he thinks.

fixing his gaze on the animal eyes,

open the cage with rush and care,

now ready for chance.

one bird more in the air.

but the little chick prefers to dead at home.

november 2006

puntos de vista

chusantibiopoder @ 21:08

Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno.
Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa.
Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre.
Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre admirable: -El Toto nunca tiene frío- decían. El no decía nada. Frío tenía, pero no tenía abrigo.
Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno.
La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino.
Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista.
Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal Colón, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un papagayo de dimensiones jamás vistas.
Desde el punto de vista del oriente del mundo, el día del occidente es noche.
En la India, quienes llevan luto visten de blanco.
En la Europa antigua, el negro, color de la tierra fecunda, era el color de la vida, y el blanco, color de los huesos, era el color de la muerte.

Según los viejos sabios de la región colombiana del Choco, Adán y Eva eran negros y negros eran sus hijos Caín y Abel. Cuando Caín mató a su hermano de un garrotazo, tronaron las iras de Dios. Ante las furias del señor, el asesino palideció de culpa y miedo, y tanto palideció que blanco quedó hasta el fin de sus días. Los blancos somos, todos, hijos de Caín.

Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominara. Que todas esas son puras mentiras que Adán contó a la prensa.

Si las Santas Apóstolas hubieran escrito los Evangelios, ¿como sería la primera noche de la era cristiana? San José, contarían las Apostalas, estaba de mal humor. Él era el único que tenía cara larga en aquel pesebre donde el niño Jesús, recién nacido, resplandecía en su cuna de paja. Todos sonreían: la Virgen María, los angelitos, los pastores, las ovejas, el buey, el asno, los magos venidos del Oriente y la estrella que los había conducido hasta Belén de Judea. Todos sonreían, menos uno. San José, sombrío, murmuró: -Yo quería una nena.

En la selva, ¿llaman ley de la ciudad a la costumbre de devorar al mas débil?

Desde el punto de vista de un pueblo enfermo, ¿que significa la moneda sana?

La venta de armas es una buena noticia para la economía, pero no es tan buena para sus difuntos.

Desde el punto de vista del presidente Fujimori, está muy bien asaltar al Poder Legislativo y al Poder Judicial, delitos que fueron premiados con su reelección, pero esta muy mal asaltar una embajada, delito que fue castigado con una aplaudida carnicería.

Eduardo Galeano

allí la he dejado

chusantibiopoder @ 21:06

alli la he dejado, sobre el cristal frio, a media luz, susurrando ¿dónde estás? ¿por qué me abandonas? ya no me llevas de la mano, con tu paso ligero, tirando de mí.
y yo le he dicho: tranquila, volverá. te echa de menos. tienes tanto que darle, que te has vuelto casi imprescindible.

después de todo, creo que tu cartera te perdonará

soberanía alimentaria. galeano

chusantibiopoder @ 21:01

Por Eduardo Galeano,

Según la voz de mando, nuestros países deben creer en la libertad
de comercio (aunque no exista), honrar la deuda (aunque sea
deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al
mundo (aunque sea por la puerta de servicio).

Entrar al mundo: el mundo es el mercado. El mercado mundial,
donde se compran países. Nada de nuevo. América latina nació
para obedecerlo, cuando el mercado mundial todavía no se llamaba
así, y mal que bien seguimos atados al deber de obediencia.

Esta triste rutina de los siglos empezó con el oro y la plata y siguió con el azúcar, el tabaco, el guano, el salitre, el cobre, el estaño, el caucho, el cacao, la banana, el café, el petróleo... ¿Qué nos dejaron esos esplendores? Nos dejaron sin herencia ni querencia. Jardines convertidos en desiertos, campos abandonados, montañas
agujereadas, aguas podridas, largas caravanas de infelices
condenados a la muerte temprana, vacíos palacios donde
deambulan los fantasmas...

Ahora es el turno de la soja transgénica y de la celulosa. Y otra vez
se repite la historia de las glorias fugaces, que al son de sus
trompetas nos anuncian desdichas largas.

La Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos están viviendo
la fiebre de la soja transgénica. Precios tentadores, rendimientos
multiplicados. La Argentina es, desde hace tiempo, el segundo
productor mundial de transgénicos, después de Estados Unidos. En
Brasil, el gobierno de Lula ejecutó una de esas piruetas que flaco
favor hacen a la democracia y dijo sí a la soja transgénica, aunque
su partido había dicho no durante toda la campaña electoral.

Esto es pan para hoy y hambre para mañana, como denuncian
algunos sindicatos rurales y organizaciones ecologistas. Pero ya se
sabe que los paisanos ignorantes se niegan a entender las ventajas
del pasto de plástico y de la vaca a motor, y que los ecologistas son
unos aguafiestas que siempre escupen el asado.

Los abogados de los transgénicos afirman que no está probado que
perjudiquen la salud humana. En todo caso, tampoco está probado
que no la perjudiquen. Y si tan inofensivos son, ¿por qué los
fabricantes de soja transgénica se niegan a aclarar, en los envases,
que venden lo que venden? ¿O acaso la etiqueta de soja
transgénica no sería la mejor publicidad?

Y sí que hay evidencias de que estas invenciones del doctor
Frankenstein dañan la salud del suelo y reducen la soberanía
nacional. ¿Exportamos soja o exportamos suelo? ¿Y acaso no
quedamos atrapados en las jaulas de Monsanto y otras grandes
empresas de cuyas semillas, herbicidas y pesticidas pasamos a
depender?

Tierras que producían de todo para el mercado local, ahora se
consagran a un solo producto para la demanda extranjera. Me
desarrollo hacia fuera, y del adentro me olvido. El monocultivo es
una prisión, siempre lo fue, y ahora, con los transgénicos, mucho
más. La diversidad, en cambio, libera. La independencia se reduce
al himno y a la bandera si no se asienta en la soberanía alimentaria.
La autodeterminación empieza por la boca. Sólo la diversidad
productiva puede defendernos de los súbitos derrumbamientos de
precios que son costumbre, mortífera costumbre, del mercado
mundial.

Las inmensas extensiones destinadas a la soja transgénica están
arrasando los bosques nativos y expulsando a los campesinos
pobres. Pocos brazos ocupan estas explotaciones altamente
mecanizadas, que en cambio exterminan los plantíos pequeños y
las huertas familiares con los venenos que fumigan. Se multiplica el
éxodo rural a las grandes ciudades, donde se supone que los
expulsados van a consumir, si los acompaña la suerte, lo que antes
producían.

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