Como modelos de un desfile bizarro transitamos, yo ando atabiada con prendas casuales que nunca combinaron entre sí, como único complemento la ya habitual bolsa plástica con el logo de algún supermercado y contiene una fiambrera (taper ware para quienes no entiendan) con mi almuerzo.
Nos rodean espectadores uniformados. El color de moda: el verde militar. El estilo imperante: robocop. Una prenda que acompaña a la par que marca tenencia es el protector plásctico transparente, este puede ser sustituido por porras u otro tipo de armas. Se opta por el silencio sepulcral que antecede ala tormenta aunque de fondo puede escucharse una música ambiental compuesta de silbidos que se acercan.
Es una ocasión especial: hay convocada una huelga general.
Aún así, se trabaja en el ministerio. Hileras de pascos hacen fila apoyados contra los muros. En la puerta de entrada porteros por pares, también ellos y ellas (aunque parezcan ellos por optar por un modelo unisex) vestidos a la moda, custodian nuestra entrada..y nuestra salida? Miro hacia los lados buscando posibles barreras que saltar en caso de que comiencen estos insuales san fermines.
Estoy a “salvo” dentro de la boca del lobo. Sólo espero poder salir de ella sin llevarme la dosis de gases lacrimógenos que, si bien no sale en mi guía sobre Chile, parece ser que es un elemento de lo más típico, del cual, sin duda, puedo renunciar y seguir viviendo tan tranquila.
Pues no, no pude renunciar, acabé en el sindicato del sernam..poquitos y poquitas eramos..Salimos. Brutal la represión. Los pacos, los guaqueros, los zorrillos y demás artefactos que las fuerzas del orden utilizan como elemento disuasorios a quienes pretenden tomar pacíficamente el espacio público. Los mecanismos funcionan de la misma forma que en la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, no hace falta que utilicen la fuerza cuando ya la han utilizado con anterioridad, la sola amenaza hace que se active el recuerdo. Pues bien, aquí, el “mero” despliegue de todas las fuerzas del orden (a caballo, en auto, en moto, en camiones, en microbuses...) provocan que los recuerdos de la dictadura y su represión afloren, pero, para aquellas personas a las que los recuerdos no las achican, sino que las indignan, pronto tendrán sus propios recuerdos: duchas de gases lacrimógeno, de guanacos, los golpes, las detenciones...Una reacción digna de la dictadura pero completamente desproporcionada para un gobierno “democrático”, socialista, y que, al menos en teoría, apoyaba estas movilizaciones. Los medios de comunicación, secuaces aliados del sistema, utilizan los acontecimientos para desprestigiar aún más al gobierno de Bachelet aunque la protesta es contra el sistema en general, un sistema neoliberal que funciona con su propia lógica y que tan sólo deja al ejecutivo el poder de administrarlo y de cuidarlo. Las protestas de hoy cuestionan este modelo y piden salario justo y un trato digno y humano para las y los trabajadores. No obstante, esto es tomado por los opositores del gobierno y, sobre todo, de la Presidenta. Al mismo tiempo el gobierno no ha sabido dar respuestas a las demandas ciudadanas ni ha cumplido sus promesas, las cuales apuntaban hacia un sistema de protección social que se alejara del darwinismo economicista y social imperante...
Bueno...me cansé de disertar
pope